Publicidad:
La Coctelera

El año cero vendrá

eso espero....

Categoría: Recuerdos

4 Agosto 2006

Energía transformada

Si sentimos la necesidad de querer ayudar a alguien a veces es mejor pensarlo dos veces.
Sería más productivo encauzar esa energía que nos está resurgiendo en cosas, actitudes, proyectos, etc que en verdad están en condiciones de aceptar la llegada de esa energía que quiere servir para algo.
Pues si alguna vez esa energía no es aceptada, es mejor no desaprovecharla en lamentos o furias, sino más bien aprovecharla para alegrías y esperanzas.
Si no la quieren, ya no puedes seguir traspasando las barreras, por lo que para qué seguir preocupándote por algo por lo que ya te han dejado claro que no puedes hacer nada.
No es que te "resbale", simplemente es dejar que el cauce siga su curso, generamos energía por una sola vez, esa energía se va desviando según la trayectoria que se le quiera dar, por lo que si la frenan o la contaminan, para qué seguir contaminándola.
Empeñados en conseguir que la energía nacida en nosotros tenga buen puerto, sólo eso, o al menos intentarlo. No vamos a morir en el intento porque no merece la pena. Empleémosla en lo que verdaderamente necesitemos emplearla y usémosla de la mejor forma posible, ya que hoy estamos aquí en forma de humanos, y mañana tal vez estaremos allí en forma de relámpagos.

servido por daminor 1 comentario compártelo

28 Enero 2006

Ayer

Un día como ayer, un 27 de Enero de 2006, te fuiste. Un día como hoy, te irás para siempre. Pero sólo marcharás en cuerpo, porque toda tú estarás con todos nosostros, con los que significaste algo en algún momento de nuestras vidas.
Eras especial para cada uno, para todos. Siempre tenías esa sonrisa con la que contestarnos. Esa alegría, esas ganas de vivir.
Eras especial, nos ayudabas, nos hablabas, y no es justo. No merecías morir, o al menos, ahora. Tenías mucho que dar aún, tenías mucho por hacer; como mujer, como madre, como profesora, como amiga...
Todos los que pasamos por tus manos, de alguna forma salimos marcados por ti. Tú eras diferente, especial. Por eso, te estoy muy agradecido cuando pasé por tus manos y me ayudaste. Te comportaste como una perfecta amiga y consejera, cuando yo estaba en uno de esos malos momentos por los que pasamos.
Fue sólo una vez, pero suficiente como para quererte y no olvidarte. Para quedarme marcado por ti.
Aunque después ya no tuvimos ese contacto diario, siempre cada vez que nos veíamos saludabas, y sonreías. Y no lo olvido. Y nadie lo olvidará.
Si hubieses visto a todos esos chicos y chicas que estaban allí, acompañándote, frustrados, llorosos, tristes y rabiosos porque te fuiste, estarías muy orgullosa de ellos. Seguro los has visto, y estás muy orgullosa de tus alumnos, de tus chicos. Ellos nunca te olvidarán; los que fueron tocados por tu ser especial, no te olvidarán. Y yo, tampoco te olvidaré.
Kety, no nos olvides tú tampoco...

servido por daminor 3 comentarios compártelo

12 Enero 2006

Hay veces

Hay veces en las que echamos en falta algo. Hay veces que cualquier cosa nos hace recordar algo y nos ponemos melancólicos e incluso nostálgicos.
Es raro sentirlo, que echas de menos algo, que te apetece volver atrás y recuperar lo que echas de menos para disminuir esa pequeña sensación de malestar, de bajona momentanea que te hace pensar.
Pero claro, las cosas son así y no se puede tener todo de por vida. A veces se pierde y a veces se gana. Sólo hay que saber aceptar el resultado lo mejor que se pueda; al menos, intentarlo.
Viendo una serie de televisión, la protagonista escuchaba un programa de radio en el que se hablaba del suicidio cayendo por un puente. Se decía, según estudios realizados con supervivientes, que la persona cuando se tiraba, no era consciente de lo que hacía. Sólo cuando llegaba a la tercera parte del trayecto a recorrer antes de llegar al suelo, se daba cuenta de que todo lo que había dejado atrás, todo, tenía solución, menos la caída en picado desde el puente. Irónico, ¿verdad?
Todo tiene solución menos un par de cosas, como se suele decir. Aquí, nuestro pasado juega un papel fundamental. Hemos de saber desprendernos de lo que nos rodea, de las cosas, de sentimientos, de personas... porque de lo contrario todo lo que haríamos sería lamentarnos hasta llegar a tirarnos por ese puente, y sería cuando nos daríamos cuenta de que todo hubiese tenido un arreglo si nos hubiéramos puesto a ello.
Si vivimos atados al pasado, no nos dejará vivir. Hemos de recordarlo, no vivirlo ni recuperarlo. Ya habrá oportunidades para arreglar lo que se rompió, pero sin forzar nada.
Así, hay veces en las que, al ponernos melancólicos, tenemos esas pequeñas alegrías dentro de nosotros que nos ayudan a recordar lo que fue bonito en el pasado, echándolo de menos hasta cierto punto, y no lamentándonos por no habernos tirado por el puente.

servido por daminor 6 comentarios compártelo

8 Enero 2006

Fame

Baby, look at me
And tell me what you see
You ain't seen the best of me yet.
Give me time,
I'll make you forget the rest.
I got more in me,
And you can set it free
I can catch the moon in my hand
Don't you know who I am?

Remember my name. Fame!
I'm gonna live forever
I'm gonna learn how to fly--high!

I feel it comin' together
People will see me and cry. Fame!
I'm gonna make it to heaven
Light up the sky like a flame. Fame!
I'm gonna live forever
Baby, remember my name
Remember, remember, remember, remember,
Remember, remember, remember, remember.

Baby, hold me tight
'Cause you can make it right.
You can shoot me straight to the top
Give me love and take all I got to give

Baby, I'll be tough
Too much is not enough, no
I can ride your heart 'till it breaks.
Ooh, I got what it takes.

FAME
I'm gonna live forever
I'm gonna learn how to fly--high!

I feel it comin' together
People will see me and cry. Fame!
I'm gonna make it to heaven
Light up the sky like a flame. Fame!
I'm gonna live forever
Baby, remember my name
Remember, remember, remember, remember,
Remember, remember, remember, remember.

Recordando aquella maravillosa serie y dedicada a todos aquellos que quieren ser recordados...

servido por daminor 5 comentarios compártelo

8 Diciembre 2005

Evanescencia

Cada vez que recuerdo cuándo empecé a leer ese libro, se me vienen a la cabeza miles de pensamientos y sentimientos. Parecía más bien un libro de ficción, pero no lo era. Era e libro de una realidad disfrazada; disfrazada en un personaje del cual todos quisiéramos ser partícipes. Un personaje muy peculiar.
Leía y leía y me decía, "Coño, que tío más raro éste, siempre hablando con misterios". Pero no, no era con misterios con lo que hablaba, conversaba con los demás a través de su corazón, de su alma. Persona de la que uno fácilmente podría enamorarse, pensaba. Es dentro de la imperfección, perfecto. Sólo eso, perfecto. Palabras llenas de todo, dulzura, crueldad, sabiduría... Amor hacia el otro... De verdad qué libro más raro.
Pero cada vez que avanzaba iba, desde mis adentos más profundos, interpretando lo que leía y comprendiendo más y mejor a ese personaje. Ojalá fuese de carne y hueso. Alguien así no se encuentra de forma tan fácil.
Sería el amigo perfecto, pero claro, dentro del mundo irreal de la literatura, dentro del mundo que cada uno de nosotros desarrollamos como vamos queriendo a nuestro antojo, o en algunos casos al antojo de otros. El amigo que todos quisiésemos tener, el amante del que todos quisiésemos aprender... Un ser perfecto que ha surgido de la imperfección.
Qué bello sería poder compartir con él muchas palabras, muchos pensamientos a los que sabría buscarle una explicación convincente o, simplemente, nos ayudaría a entender mejor esas divagaciones. Qué bello sería.
Tal traumatismo me cogí, que opté por inventarme a ese personaje para adaptarlo a mi realidad. Evanescencia, te llamaré. Así no tendré que dejarte atrás cuanda haya de acabar este ejemplar de lectura tan extraño.
Evanescencia iba conmigo a muchos lugares, me acompañaba como si de un perrillo faldero se tratase pero ejercía el papel de amigo. Me aconsejaba, me convencía, me alegraba... Tal era mi pasión por este personaje que no podía dejarlo nunca de lado. Era una relación muy extraña pero a su vez muy hermosa. Una compenetración casi perfecta, una empatía que daba hasta envidia, un entendimiento que llegaba hasta lo más profundo de nuestros seres.
Me sentía el hombre más dichoso del planeta, al tener a alguien así al lado mío de la soledad ni me acordaba. Hasta que un día me dijo, ha llegado la hora de marchar. ¡Qué! ¡Cómo! Imposible, no puedes irte ahora y así tan de repente.
¿Es que no te has dado cuenta de nada? Yo nunca he existido más que en esas páginas de ese libro qe hace meses terminaste de leer. Yo dejé de ser yo mismo por acompañarte a ti en el camino de tu vida. Me hiciste a imagen y semejanza de quien añoras tener a tu lado como amigo o tal vez como a esa amante que tanto ansias. Me creaste como a un segundo Yo de tu fuero interno. Mi personalidad la escogiste para cambiar el rumbo de tu vida y cambiar las cosas que te estaban dañando en el momento en que me conociste. Ya he cumplido con mi deber, ahora debo partir hacia lo más profundo de tu ser para no volver a salir jamás. Sabrás que sigo ahí, y estaré ahí, pero no podrás hablar de nuevo conmigo o comentarme tus dudas. Para eso estás tú, hombre de carne y hueso.
Se acercó a mí, me dio un suave y dulce beso en mi mejilla izquierda y fue poco a poco alejándose de mí. Evanescencia estaba empezando a levitar y a la vez a difuminarse como si de un vago recuerdo empezara a tratarse. Qué duro, qué fuertes e interminables momentos se me hicieron esos segundos. Terrible.
Pero era cierto, Evanescencia nunca existió más que en mi mente; me ayudó a cambiar y me ayudó a mejorar. Pero esa ayuda la estaba obteniendo de mí mismo, a través de la lectura de un maravilloso libro que me acercó más a mi persona y me convenció de que yo mismo podía conseguirlo.
No, nunca me engañé. Siempre supe que todo esto era un juego creado por la mente, una excusa a no querer ver que a veces un amigo puede hacerte daño y puede crearse un abismo entre ambos. Un ser imaginario, sin carne y sin hueso no puede más que hacerte lo que tú quieras que te haga. Y a veces dejar de sufrir no viene mal.
A la espera de que ese abismo cierre por ambos lados, Evanescencia reza por que lo que un día fue un gran tesoro no caiga en el olvido, se valore y se guarde como yo lo esoy guardando a él en lo más profundo de mi ser.

servido por daminor 3 comentarios compártelo

5 Diciembre 2005

El parqué rayado

No sé si el tiempo que estimaba ya pasó. No sé si ya tengo las suficientes fuerzas como para enfrentarlo otra vez. Creo que no, que aún no estoy preparado. O simplemente lo que me pasa es que estoy evitando de cualquier forma que llegue ese momento.
Será la cobardía que me llena estos días el alma lo que me hace sentir inseguro, incapaz de llegar al sol y rayarlo si fuese necesario. Tal vez sea eso lo que ocurre. Pero también sucede más. No sólo ello es el causante de esta situación. La hipocresía con la que creía que no vivía se me viene encima a cada dos por tres. Hipocresía negará que no ha estado conmigo, que no se ha acercado a mí más de lo que yo a ella. Ya no sé qué creer.
Cada día que pasa se me cruzan por la cabeza muchas cosas, como si poco a poco me fuese dando cuenta de otras tantas. Puede que se me haya caído la venda que yo mismo mantenía sujeta alrededor de mis ojos. Me ha dolido tanto estar así durante tanto tiempo que ya no sé qué creer o qué pensar.
De lo que sí que me doy cuenta es que yo no soy el único que ha tenido participación en este teatro. En la obra han sido más personajes que han aportado su grano de arena que de una forma u otra ha rayado el parqué del escenario. Más de los que yo esperaba y más de los que yo hubiese querido. Pero ahora sé que no quiero más actores, con los que hay ya es suficiente, el cupo está lleno, al menos por mi parte.
Yo no meteré ninguna ficha más en el tablero de juego. Porque no quiero. No sé si por otro lado seguirán entrando más jugadores con sus fichas más los dados y movimientos que a cada cual le toca realizar. Para mí el juego ya terminó. Y es pasado perfecto. Se acabó. Al menos quiero darlo por terminado.
Terminado espero que no esté el resultado que tanto la obra y el juego consiguieron alcanzar. Un resultado que merece la pena conservar, respetar y continuar en el tiempo. Lo que pasa es que no sé si este tan dichoso hito pueda continuar como hasta ahora. Será que aún no estoy preparado para hacer que continúe en el tiempo, que no quieren que continúe o bien será que ya no continuará. Pero no antes de haber hecho un intercambio de camisetas. No antes de estar frente a frente y echar la última partida. Tal vez ahí se decida el camino que haya de seguir cada ficha, después de que los actores que en la obra participaron en el juego dejaran el parqué rayado, cicatrizado, sangrante.
De ese parqué sólo quedarían los restos, si se decidiese dejar la partida tal cual terminó, o tal vez una capa de barniz especial lo cubriese y se continuara la partida. Pero los actores de teatro volverían a las mismas. Una trampa, un traspié y ya está. De nuevo se vería el parqué rayado. Qué triste después de todo, ¿verdad? Pero esto es lo que pasa siempre.
Hipocresía volvería a acercarse y de nuevo andaría junto a mí para cobijarse de la fuerte radiación de ese sol que una vez quise rayar con mis manos, aunque se me fuera toda la piel en el intento.
Pero ahora no sé cuál es el valor de las cosas. El verdadero valor que yo buscaba y creí haber encontrado. Pero no, una vez más el parqué rayado se encargó de demostrarme que estaba equivocado. No sé si volverá a relucir brillante y limpio algún día. Tal vez no como antes pero sí un poco mejor que hasta ahora.
Sería una pena que de ese parqué rayado sólo quedasen los restos como interpretando ruinas de lo que una vez fue y pasó. Pero antes de jugar y terminar la última partida, me encargaré de limpiarlo y dejarlo pulcro como se merece, sin actores, sin fichas, sin movimientos. Y lo colocaré en un estandarte para no olvidar que un día, ese parqué bonito, pero reconstruido, brilló por su propia fuerza…

servido por daminor 1 comentario compártelo

9 Noviembre 2005

Recuerdos de una semana...

Cuando vas acompañado del Lagarto de la Suerte...

Te das cuenta de que todo puede ser diferente, como no te lo esperabas...

Te acuerdas de casa, de los tuyos, de lo que dejaste atrás, pero no lo echas de menos...

Pero lo que no puedes olvidar, son los viejos tiempos...

Que te hacen pensar, meditar, reflexionar...

Y te das cuenta de que están por venir nuevos tiempos que sólo dependen de ti...

Y que cuando llega el ocaso, no todo tiene que estar lleno de una oscuridad implacable, también de luz...

Que conjuga perfectamente el pasado, el futuro, y por supuesto el presente...

Y te das cuenta de que tú también puedes ser tan grande como el árbol que custodia la historia de tu vida, sabio, fuerte, respetable...

Y aunque ya no sea como antes, te llenas de fuerzas, de ganas de continuar, de felicidad.

Dedicado a todos los que están ahí.

servido por daminor 5 comentarios compártelo

6 Octubre 2005

¿Quién es este niño?

Sí, soy yo, qué pasa. ¿Es que no me parezco? Yo creo que no mucho, pero bueno. Así era yo cuando pequeñito. Soy todo una monada…
Me parece que ésta es la única fotografía que tengo de cuando esta época mía, que yo recuerde no tengo más fotos mías siendo un querubín. Me da mucha pena no tener ninguna de estos años, parece que tuviera que hacer el esfuerzo e imaginarme para hacerme una idea de cómo era yo.
Una lástima la verdad. Qué pena que en aquellos años no tuviéramos al alcance todavía las cámaras digitales y toda su familia. Así seguro que tendría un álbum de fotos increíble. Pero como sólo tengo esta foto, la valoro muchísimo y le tengo cariño, con esa miradilla de a ver si no me caigo, apoyándome en la pared. Tengo que reconocer que estoy muy simpaticón.
La fotografía no tiene mucha calidad, he intentado retocarla un poco pero lo que conseguí mejorar fueron los colores, no la nitidez, pero se pueden hacer una idea de la imagen.
Ahora soy bastante más grandito y no soy tan rubio, lo que es el paso de los años. Forjando con el día a día mi personalidad, mis experiencias, y mi vida. Intentando hacer y decir que ha merecido la pena.

servido por daminor 6 comentarios compártelo


Sobre mí

Avatar de daminor

El año cero vendrá

VEGA DE SAN MATEO, España
ver perfil »
contacto »
Simplemente soy. Con mis cualidades y mis defectos. Querido por algunos y detestado por otros. Admirado por unos y detractado por otros... Soy como son todos los demás seres. Un ser más en este mundo. Filósofo, soñador, acuariano... Con unos kilillos de más, claro. Quien me conoce no me olvida... Así que, si quieres conocerme ya sabes.

Estadísticas


Mis estadísticas

Fotos

daminor ORTEGA GUTIERREZ todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera