Los amigos vienen y van. Gracias por venir
Muchas veces no sabemos valorar lo que tenemos. Y lo digo con conocimiento de causa. Porque con el día a día nos damos cuenta de lo que realmente tenemos que valorar, si es que somos capaces de aceptar que tenemos sentimientos y hemos de exteriorizarlos.
En este caso me refiero a la amistad. El tan famoso dicho que dice “Quien tiene un amigo tiene un tesoro”, aunque los más intelectos y más filósofos digan que al ser sabiduría popular es un tópico, y, aunque muchas veces lo comparto, ésta es una excepción que rompe la regla.
El tener a alguien a quien confiarle tus dudas, tus problemas, enfados o lo que sea, es un verdadero tesoro. Tener un hombro en el que llorar es de agradecer. Por ello hemos de intentar conservar ese tesoro grande que poseemos.
Las amistades surgen por la interacción entre las personas de un grupo, como mucho se dice por ahí, el roce hace el cariño y de ahí se va creando un tipo de cariño que con el tiempo se le llama amistad, puesto que es a esa persona determinada a la que acudimos para pedir consejo, ayuda o un pañuelo para las lágrimas.
Pero ¡ojo! No todas las relaciones que tenemos tienen que terminar en amistad, simplemente pueden ser conocidos con los que quedamos para tomar una copa, hablar del tiempo o bien para saber qué es de nuestras vidas. Con un amigo no. Con un amigo hablamos de las cosas que verdaderamente nos importan y nos preocupan. Hablamos de nuestro futuro, de nuestros miedos, de nuestras alegrías, de todo.
La amistad simplemente surge. Ya sea por tener características similares, por empatía, por tener gustos parecidos, por no estar con tanta gente como quisiéramos… Todas las razones son válidas para que se cree una amistad, pero una amistad que nazca desde dentro será una amistad duradera por mucho mal camino que haya.
Nos relacionamos unos con otros muchas veces por interés, por necesidad o por no tener con quién estar. Vivimos en una sociedad en la que no se puede hablar de independencia, sino más bien de individualidad. Aunque muchos de nosotros digamos que somos independientes, es mentira. Todos necesitamos de todos, por muy poco que sea. Necesitamos que el agricultor plante las hortalizas para nosotros poder comerlas; necesitamos de un vecino para que nos lleve en su coche cuando el nuestro no funciona. Necesitamos de un amigo para consultarle una duda…
La individualidad se confunde mucho con la independencia, yo no creo en ella, todos dependemos de alguien por algo por mucho que lo neguemos. Ahora bien, quien se considere independiente que diga que se considera individual y empleará un término más correcto. Dentro de esta individualidad tenemos muchos roles: somos trabajadores, somos clientes, somos turistas, somos lo que somos en cada momento que se va desarrollando. Y somos amigos.
Porque no sólo debemos tener a alguien para que nos apoye o nos comprenda, también debemos apoyar y comprender. Es una relación bilateral. No es que se diga que si doy tengo que recibir, esto va más allá. Más allá porque sabemos cuándo es el momento de dar y de recibir, y no lo buscamos. De eso se trata la amistad, simplemente de estar.
Yo me siento muy orgulloso de decir que tengo menos amigos que dedos en mi mano zurda porque soy zurdo. Conocidos tengo miles. Pero sé lo que tengo y procuro no perderlo. No soy perfecto y cometo muchos errores y hago daño, pero he aprendido que he de cuidar ese pequeño gran tesoro que se llama amistad porque verdaderamente es con lo poco que contamos cuando no tenemos nada. Y cuando tengo que pedir perdón o reconocer algo, lo intento, un error sería quedarse callado.
Hoy me siento muy feliz porque he actuado de amigo, me siento realizado. Éste es uno de esos momentos en los que necesito gritar que me siento flex porque he estado ahí. Y lo más importante, que están ahí o aquí conmigo y siento muchas ganas de ser agradecido, y lo intentaré, pues razones no me faltan. Cuando vea a esa persona, intentaré decirle: "Gracias". Y como me conoce lo suficiente, no tendré que darle explicaciones porque lo entenderá.
Desde aquí mil gracias a mis amigos porque se las merecen, porque han aguantado lo inaguantable y aún así siguen ahí conmigo, a mi lado. Ni falta hace mencionar los nombres porque ellos saben quiénes son.
Así que, querido lector, si tienes un amigo, aunque sólo sea uno, consérvalo, guárdalo y envuélvelo en papel de oro y colócalo en la parte superior izquierda de tu pecho, en el corazón, para que puedas decir que tienes un tesoro: un amigo.

Simplemente soy. Con mis cualidades y mis defectos. Querido por algunos y detestado por otros. Admirado por unos y detractado por otros...
Soy como son todos los demás seres. Un ser más en este mundo.
Filósofo, soñador, acuariano... Con unos kilillos de más, claro.
Quien me conoce no me olvida... Así que, si quieres conocerme ya sabes.
Cinthia Cruz Arellanes 613A ESCA dijo
THIS ARTICLE IS VERY IMPORTANT FOR ME BECAUSE I VALUE A LOT THE FRIENDSHIP ALTHOUGH I DON´T UNDERSTAND WHY NOT I HAVE CAN FIND A REAL FRIEND BUT I´M SECURE THAT THE A REAL FRIEND IS THE PERSON WHO IS TOLERANT, PACIENT, CONFIDENT, HAPPIER AND THIS PERSON WILL STAY WITH YOU IN THE BAD MOMENTS AND GOOD MOMENTS.
THAT´S ALL FOR ME AND SEE YOU THE NEXY TUESDAY
SINCERELY
CINTHIA CRUZ ARELLANES 613A ESCA
18 Agosto 2005 | 01:59 AM