No entiendo cómo puedo seguir pasando por estas situaciones. No sé por qué siguen apareciéndome esos momentos que no aguanto, que no soporto. No entiendo por qué siempre a mí terminan preguntando por qué, y yo no puedo preguntarlo, o no me sale preguntarlo.
Situaciones en las que me quedo en blanco, en las que me quedo callado. Porque puede que me dé cuenta de que esté fallando y tenga que reorientar mi mapa para continuar. O puede que lo que deba hacer es darle la vuelta a la tortilla para que parezca lo que no es. La verdad ya no sé cómo afrontar nada. Tal vez el error esté en mí, que yo tenga el fallo de actuar de esa forma, pero también puede que sea que lo vean así, que no sea sólo yo sino que son otros los que fallan pero no lo reconocen. Habré de redireccionar mi mapa para corregirme y enmendar los errores que haya estado cometiendo.
Un fallo que creo que cometo, es el de quedarme callado, el de no hacer comentario alguno hacia la otra persona. Tengo que corregirlo porque no es justo que sea yo quien pague el pato siempre. Que los demás paguen de vez en cuando. Porque ya estoy cansado.
Me canso de aguantar esa forma de pensar, que me agobia, que me aburre, que me lía tanto. Creo que estoy perdido. Que no encuentro de nuevo el rumbo de mi vida. Son tantas cosas. Cosas que hacen que veas que no todo es como parece, que siempre hay algo por detrás; por eso desconfío, no me entrego ni me abro del todo. Aunque todos lo hacemos, no me gusta estar todo el tiempo pensando en las conversaciones que puedan tener sobre mí en sombras, no me fío, y no lo quiero para mí.
Creo que debería ser la hora, el momento de alejar esos pensamientos y tal vez esos entes que creo me hacen daño, y aguantar mi soledad o bien encontrar viveza en otros rincones.
Creo que ya va siendo hora de hacer algo para que sepan la verdadera importancia que yo tengo. No quiero intermediarios, no quiero disputas. Sólo yo y nadie más. Si he de estar con mi querida soledad, estaré. Si he de eliminar aspectos de mi vida, los arrancaré sin problemas. Pero no quiero aguantar esas situaciones que no soporto, que no me gustan. Porque no me parece justo. Siempre yo, siempre yo. Siempre soy quien comete, pero nunca el otro. Me estoy cansando de esa forma de pensar y no sé cómo afrontarlo. No sé cómo hacer para ser yo quien dé una lección y no ser quien la reciba. Ya me aparté del camino hace tiempo y abandoné, pero ahora no quiero volver a entrar por eso que se dice. No quiero.
Siento liberarme de ese peso que llevo, pero también no lo siento. Me alegro, quizá sea una oportunidad que me esté dando a mí mismo para dejarlo todo. Yo también tengo que hablar porque todo no es como se dice. No puedo estar siempre otorgando y tragando polvo, creo que empezó el momento de dar leciones. Y no es ninguna venganza. Llanamente es no otorgar. Porque ya me cansé, me cansé de callar, del daño del silencio, de esperar, de todo. Quiero un cambio de aires y puede que ya el viento esté soplando en otra dirección.
Eso es lo que espero, que el año cero venga pronto...