Publicidad:
La Coctelera

El año cero vendrá

eso espero....

8 Diciembre 2005

Evanescencia

Cada vez que recuerdo cuándo empecé a leer ese libro, se me vienen a la cabeza miles de pensamientos y sentimientos. Parecía más bien un libro de ficción, pero no lo era. Era e libro de una realidad disfrazada; disfrazada en un personaje del cual todos quisiéramos ser partícipes. Un personaje muy peculiar.
Leía y leía y me decía, "Coño, que tío más raro éste, siempre hablando con misterios". Pero no, no era con misterios con lo que hablaba, conversaba con los demás a través de su corazón, de su alma. Persona de la que uno fácilmente podría enamorarse, pensaba. Es dentro de la imperfección, perfecto. Sólo eso, perfecto. Palabras llenas de todo, dulzura, crueldad, sabiduría... Amor hacia el otro... De verdad qué libro más raro.
Pero cada vez que avanzaba iba, desde mis adentos más profundos, interpretando lo que leía y comprendiendo más y mejor a ese personaje. Ojalá fuese de carne y hueso. Alguien así no se encuentra de forma tan fácil.
Sería el amigo perfecto, pero claro, dentro del mundo irreal de la literatura, dentro del mundo que cada uno de nosotros desarrollamos como vamos queriendo a nuestro antojo, o en algunos casos al antojo de otros. El amigo que todos quisiésemos tener, el amante del que todos quisiésemos aprender... Un ser perfecto que ha surgido de la imperfección.
Qué bello sería poder compartir con él muchas palabras, muchos pensamientos a los que sabría buscarle una explicación convincente o, simplemente, nos ayudaría a entender mejor esas divagaciones. Qué bello sería.
Tal traumatismo me cogí, que opté por inventarme a ese personaje para adaptarlo a mi realidad. Evanescencia, te llamaré. Así no tendré que dejarte atrás cuanda haya de acabar este ejemplar de lectura tan extraño.
Evanescencia iba conmigo a muchos lugares, me acompañaba como si de un perrillo faldero se tratase pero ejercía el papel de amigo. Me aconsejaba, me convencía, me alegraba... Tal era mi pasión por este personaje que no podía dejarlo nunca de lado. Era una relación muy extraña pero a su vez muy hermosa. Una compenetración casi perfecta, una empatía que daba hasta envidia, un entendimiento que llegaba hasta lo más profundo de nuestros seres.
Me sentía el hombre más dichoso del planeta, al tener a alguien así al lado mío de la soledad ni me acordaba. Hasta que un día me dijo, ha llegado la hora de marchar. ¡Qué! ¡Cómo! Imposible, no puedes irte ahora y así tan de repente.
¿Es que no te has dado cuenta de nada? Yo nunca he existido más que en esas páginas de ese libro qe hace meses terminaste de leer. Yo dejé de ser yo mismo por acompañarte a ti en el camino de tu vida. Me hiciste a imagen y semejanza de quien añoras tener a tu lado como amigo o tal vez como a esa amante que tanto ansias. Me creaste como a un segundo Yo de tu fuero interno. Mi personalidad la escogiste para cambiar el rumbo de tu vida y cambiar las cosas que te estaban dañando en el momento en que me conociste. Ya he cumplido con mi deber, ahora debo partir hacia lo más profundo de tu ser para no volver a salir jamás. Sabrás que sigo ahí, y estaré ahí, pero no podrás hablar de nuevo conmigo o comentarme tus dudas. Para eso estás tú, hombre de carne y hueso.
Se acercó a mí, me dio un suave y dulce beso en mi mejilla izquierda y fue poco a poco alejándose de mí. Evanescencia estaba empezando a levitar y a la vez a difuminarse como si de un vago recuerdo empezara a tratarse. Qué duro, qué fuertes e interminables momentos se me hicieron esos segundos. Terrible.
Pero era cierto, Evanescencia nunca existió más que en mi mente; me ayudó a cambiar y me ayudó a mejorar. Pero esa ayuda la estaba obteniendo de mí mismo, a través de la lectura de un maravilloso libro que me acercó más a mi persona y me convenció de que yo mismo podía conseguirlo.
No, nunca me engañé. Siempre supe que todo esto era un juego creado por la mente, una excusa a no querer ver que a veces un amigo puede hacerte daño y puede crearse un abismo entre ambos. Un ser imaginario, sin carne y sin hueso no puede más que hacerte lo que tú quieras que te haga. Y a veces dejar de sufrir no viene mal.
A la espera de que ese abismo cierre por ambos lados, Evanescencia reza por que lo que un día fue un gran tesoro no caiga en el olvido, se valore y se guarde como yo lo esoy guardando a él en lo más profundo de mi ser.

servido por daminor 3 comentarios compártelo

3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Sofía

Sofía dijo

Ufff¡ qué bonito. ¿Ese libro existe? o este post es pura recreación?

9 Diciembre 2005 | 01:43 AM

fetuza

fetuza dijo

¡feliz navidad!
Que disfrutes de estas fiestas y el año nuevo te traiga logros para compartir con nosotros
un abrazo

21 Diciembre 2005 | 11:36 PM

Escribe tu comentario


Sobre mí

Avatar de daminor

El año cero vendrá

VEGA DE SAN MATEO, España
ver perfil »
contacto »
Simplemente soy. Con mis cualidades y mis defectos. Querido por algunos y detestado por otros. Admirado por unos y detractado por otros... Soy como son todos los demás seres. Un ser más en este mundo. Filósofo, soñador, acuariano... Con unos kilillos de más, claro. Quien me conoce no me olvida... Así que, si quieres conocerme ya sabes.

Estadísticas


Mis estadísticas

Fotos

daminor ORTEGA GUTIERREZ todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera