Pues sí, para qué decir que no si es verdad. La F brilla por su presencia porque tiene una fuerza tal, que ni ella misma puede controlase.
Cuando estamos en una reunión, cualquiera que sea, uno siente cuándo tiene ganas de estar y cuándo no. Pues sí, total. Como diría una que conozco, qué bello. No sientes la más mínima ilusión de estar, te evades, te hundes, te deseas, incluso te detestas, pero bueno, todo es bello a los ojos de todos. Esa belleza inconfundible que no sabe si se da cuenta de lo que en ese momento se cuece, o sí se da cuenta pero lo reprime.
Jajaja, qué bella está la F esta noche. Me encanta. No me lo había pasado tan bien desde hacía mucho muchísimo tiempo. No hace falta salir por ahí y divertirse, simplemente sentadito en un sillón te ríes de TODO. Hueles, olfateas lo que hay en el ambiente, la F está ahí, no nos abandona. Pero qué bello es todo. Me encanta.
Pues espero que vaya acabando poco a poco esa concurrencia tan extraña después de todo lo que se ha cocido por ahí, por detrás y por delante. Me encanta, lo estoy disfrutando tal si de un orgasmo se tratase. Porque la F puede con todo, se lleva todo, y gana todo. Claro, triste es que uno no se dé cuenta de ello más que después de que ya lleva un buen trecho con ella a cuestas, pero no acompañándola, sino siendo acompañado por ella.
La F brilla por su presencia. Sí. Podría tratarse de la F de feo, pero claro, si algo es feo, qué se le va a hacer, si alguien no es agraciado, qué remedio, se le acepta tal cual y punto. Pero no, la F de flatulencia apesta, y quién va a decirme que no. Hay Fs que se aceptan o no se aceptan en mayor o menor medida.
Pero esta F es tan fea que hasta apesta. F que no te guste, mejor déjala correr como dice la canción del agua de la Jurado, antes de que ella te dé una patada donde más te duele y ya sea tarde.
Esta F que a todos nos acompaña aunque la neguemos. De verdad es que me encanta. La reunión se pone fin con mi retirada, pero no con la de los demás, claro, cada cual a lo suyo y los demás a lo que les convenga. Es que de verdad me encanta pasarme esta F por el forro y reirme de ella con tanta fuerza que me salga una flatulencia tan fea y apestosa que hasta feo me convierta yo, si no lo soy ya, claro.
Esta fea F flatulenta de la que todos nos quejamos pero a la que todos utilizamos a favor propio o en contra de los propios. Pero qué bello. Me encanta.
La F brilla por su presencia, y amig@s míos, si se dan cuenta de ello en alguna situación que les toque vivir, ríanse todo lo que puedan, que vale más ser feo a que te hagan feo, y vale más apestar que salir apestado.