Cuando la serenidad invade nuestros cuerpos...

Nos suenan campanitas en la cabeza...

Pero por qué dejar de escucharlas, si lo que podemos hacer es algo maravilloso con ellas...

Porque tras la aplastante carga que continuamente va con nosotros...

Viene también, tras nosotros y acompañándonos... la calma...

Que con el temple del que somos capaces de sentir, nos ayuda a mantener las aguas tranquilas...

Aguas que fluyen desde dentro hacia afuera, para rebasar los obstáculos...

Y continuaremos de nuevo, con la tranquilidad de una tarde de frío invierno...

En el largo y sabio camino de la vida...

Barranco de Guiniguada, tramo desde utiaca hasta el Drago de Barranco Alonso (Vega de San Mateo - Santa Brígida).