Después de una larga ausencia... viene de nuevo la aparición. Después de un tiempo te apetecen las ganas de discernir y pasarte por los sitios más extraños y estrambóticos que se te puedan ocurrir.
Hay gas, gans y ganas.
Las ganas que desde el momento en que uno quiere, puede lograr lo que no creía que iba a conseguir.
Marcarnos retos nos sirven para continuar vivos en el tiempo, para sentir que servimos para algo, puesto que no siempre lo tenemos bienclaro.
Tener que cumplir un objetivo no es solamente llegar hasta él, sino pasar por toda una odisea para conseguirlo, para palparlo y sea realidad. Sentado en esta silla nos proponemos, unos de pie, otros sentados, y los que menos, desvariando en alguna que otra luna que no es la nuestra.
Sentado en esta silla creemos que el resultado de esa larga trayectoria recorrida puede que no signifique nada, pero para uno mismo va a ser el mundo, la galaxia, el universo.
Cuidado con el camino, que ya todos sabemos que no va a ser de rosas, sino más bien de rosas diabólicas colocadas por la mismísima Afrodita para que nos durmamos o desistamos de llegar a la luz, tan codiciada por todos, aunque lo neguemos.
Así es, queridos, queridas. Las largas ausencias se justifican con los largos sueños que nacen en nuestros lunáticos sentidos.
Las largas ausencias que nos permiten...