Ejercer presión
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Esto es lo que ocurre cuando ejerzo presión con un pincel para limpiar el teclado de mi ordenador. Demostrado queda que no es nada congruente lo que se consigue escribir y no tiene sentido alguno, a no ser que quien tenga una mente retorcida y le encanten los acertijos se crea que esos símbolos conjuntados de una forma casi al azar guarden un oscuro secreto... En fin, mentes para yodo, que diga, mentes para todo.
Si nos parásemos a pensar en cuáles serían las situaciones que se crearían una vez se ha ejercido presión sobre alguna superficie, crearíamos como mínimo tres realidades posibles, aunque eso sí, cada una con sus subíndices y superíndices a los que conduce jugar con presión.
La primera de las realidades puede ser perfectamente que la presión ejercida no altere los biorritmos ni la biomasa, ni la composición atómica. Quedaría toda ella en una absurda y sobrante experiencia incluida en las conversaciones de los viandantes un par de horas, que ni una tarde entera.
La segunda realidad posible, la preferida imagino que por todos, ahh no no, por todos no, por la mayoría que englobamos el todo, es la realidad positiva. Una realidad mejorada. Superados los altibajos del choque presiométrico, la superficie no sigue igual, ha continuado su camino pero no su curso, La realidad ha cambiado y se ha convertido en un algo que ayuda a que todo cambie y sea mejor, y se continúe por el nuevo curso.
La tercera realidad probable, la fatal, la menos deseada por todos, ay que no, por la mayoría que conformamos el todo, es la realidad negativa. ejercemos presión sobre una superficie y ya todo es nada, ya todo está disgregado y comienzan nuevos cauces ensuciados con las negruras terrestres y los tonos rojizos de la tierra madre. Si nos dicen que esa presión es para que la realidad sea positiva y cambie todo para nuestro bien... No, señores, no. todo cambiará para el bien de uno o dos que se colmarán de alegrías a la vez que encenderán los ojos a las piedrecitas más cercanas al riñón, que nos joden todo lo que quieren y nos amargan un dulce.
Ocurre que por mucho que se hable o se manifieste uno, por mucho que ejerzamos presión para que los rayos láser eliminen a las malditas piedras, son los glóbulos rojos los que son masacrados, rebajados, para finalomente ser amortajados en la fosa común llamada bazo, en la que ni siquiera una lápida recordará que pasó por algún cercano lugar en el que se ejerció la infatigable presíon.
La presión no es mala, si da como resultado una realidad positiva, e incluso si la realidad posterior es la realidad nula, en que no ha pasado nada y todo se ha olvidado, por lo menos ha habido algo que ha sido intentado por alguien. Pero no hablemos de presión cuando lo que queremos es que las realidades que nos rodean no se queden tan dentro de la mejor realidad posible, porque la nuestra, nuestra realidad, tiene que estar situada en el Monte Olimpo, monte superior a los seres humanos.
Porque no somos dioses y estamos en nuestra realidad, y los dioses, en la suya.

Simplemente soy. Con mis cualidades y mis defectos. Querido por algunos y detestado por otros. Admirado por unos y detractado por otros...
Soy como son todos los demás seres. Un ser más en este mundo.
Filósofo, soñador, acuariano... Con unos kilillos de más, claro.
Quien me conoce no me olvida... Así que, si quieres conocerme ya sabes.
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16 Octubre 2009 | 07:16